Érase una vez el cuerpo humano

Ayer fue un día de los que abres los ojos y dices, ¡que me como el día hoy!, te levantas y te das cuenta de que tu cuerpo pasa de acompañarte pero hasta para hacerte el café…. que puto momento. Aún así, te convences a ti misma que todo puede dar un giro inesperado cuando te tomes tus maravillosas pastillas. Así que te vuelves a tumbar en la cama y ya que a tu cuerpo no le apetece una mierda moverse, lo hace tu cerebro que se lía hacer aritmética pura con lo que tenía pensado y en lo que se va a quedar el día.

Porque veréis, seguro que muchos os acordáis de esa pedazo serie “Érase una vez el cuerpo humano” (si no es así, ya estáis viéndola ¡por favor!). Situaros en ella, y entonces veréis a esos hombrecillos blancos-anticuerpos que abrían la boca que parecía un aspirador y se comían a todos los Canijos-bacterias y Tiñosos-virus que pudiera haber en nuestro cuerpo. ¿Lo veis, verdad?, ¡esos hombrecillos que nos salvaban de pillar cualquier cosa! Por otro lado, el abuelete sabio del cerebro no paraba de mandar señales a cualquier parte del cuerpo para que funcionara, esas señales eran los hombres azules con pergamino siempre en mano, que llevaban, entre otras, las señales del sistema nervioso central a los músculos.

Explicado esto, en mi caso no sé, si mis hombrecillos blancos para celebrar que han ganado la batalla se van de fiesta, y en la serie no nos lo enseñaban, o de comerse tanto bicho, se vuelven majaras. Yo prefiero la primera, me imagino la secuencia:

1. Hombrecillos blancos matan las amenazas.
2. Se van de fiesta y se pasan un poco.
3. De vuelta a casa sin distinguir muy bien lo que tienen delante, se creen que aquellos hombres azules que van con las ordenes para mover mis músculos,  son malos.
4. Ante tremenda amenaza, deciden cortarles o cambiarles el paso, de risas… jajaja, jijiji (me imagino al abuelete sabio como un loco, ¡Pero que hacéis desgraciaos!).
5. ¿Consecuencias? la menda va notando que a lo mejor el sándwich que se iba a comer tan ricamente, lo mismo tiene que triturarlo porque los músculos de la mandíbula no van. Y así, con cualquiera de los músculos voluntarios del cuerpo (extremidades, cuello, mandíbula, ojos, párpados, garganta…. y en casos muy graves, debilidad respiratoria). A veces se ceban con un área determinada, otras van cambiando, puede pasar que empiece y vaya acotando tu cuerpo hasta no poder respirar y en algunos casos te dejan tranquila durante un tiempo y haces vida normal.

Ayer leí un twit con el que me sentí muy identificada en este momento y que lo aplico a los últimos siete meses que llevan mis anticuerpos de fiesta continua, es de @lavecinarubia y decía; “Como voy a saber qué hacer con mi vida, si no sé qué voy hacer este fin de semana”. Y es que me he tenido que reír y venirme arriba, “¡Hostias, pero si es mi día a día!, porque me pasaría el día diciendo…, si no sé que voy hacer dentro de una hora, si no sé si voy a poder peinarme, si no sé si voy a tener fuerzas para…, bueno, para otros menesteres jajajaja. Pero sobretodo porque me doy cuenta de que tengas o no esa tarita de la que siempre hablamos, ¿quién sabe que pasará en un rato?.


¡Chicuelos y chicuelas, la vida esta para vivirla sin más!  

3 comentarios sobre “Érase una vez el cuerpo humano

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