Daños colaterales de la miastenia

El día a día de una miasténica a veces puede sobrepasarte, aunque cuando empiezas a relatarlo a los que te rodean te das cuenta de que el aburrimiento no forma parte de tu vida. Y el verano no iba a ser menos, pero como este año no me puedo mover mucho, el dilema de ¿playa o montaña?, lo tengo resuelto.

Porque además, en la playa resulta que no puede darte ni un rayo de sol porque la cortisona ha convertido tu piel en una capa tan fina, que solo para ir a comprar el pan debería ponerme como los japoneses cuando vienen a España. Gorro con pañuelo colgando tapando tu cara, capa de 2 cm de crema espesa blanca, manga larga, pantalón largo… Por todo esto, me veo en la playa debajo de la sombrilla que lleva protector UVA, vestida con prendas con protector UVA también y con la cara como una “UVA” por la cortisona.

La montaña puede parecer una opción de lo más acertada. Aunque para una persona con la miastenia en todo su esplendor, darse caminatas agotadoras no es lo mejor. Porque en este momento, yo soy una “pisa prados”.

Así que este año la estrella del verano es la piscina de mi amiga. Para prepararme, el otro día fui a hacerme la cera, bueno, la línea del biquini. Por aquello de no enseñar más de lo debido al resto del mundo, que vivimos en un pueblo y nos conocemos todos.

Esta semana ha sido bastante dura en cuanto a mi miastenia, pero me dije a mi misma que solo duraría un momento. Una vez allí y después de un rato de tirones infernales y de que una mujer se colara en la habitación mientras tenía las piernas abiertas de par en par (ya os he dicho que vivo en un pueblo), la chica me preguntó si así era suficiente. Yo que estaba reventada y en lo único que pensaba era en volver a mi casa, le dije muy convencida que de sobra sin apenas mirar.

Cuando llegué a mi casa y me puse el biquini para darme un baño fresquito en la piscina, me di cuenta de que se veía más de lo que debería. Entonces se me ocurrió una de mis muchas ideas de peón caminero, y de esto no le puedo hacer responsable a la miastenia. Decidí coger las bandas de depilación del bigote y quitarme lo que afloraba con ellas. Como sabréis, las bandas se separan y tienes dos, cogí la primera y …. haciendo un esfuerzo porque mis brazos estaban flojeando desde hace rato, me pegué el tirón. Pero cuando me puse la segunda y traté de tirar… Mis manos y brazos tenían tanta debilidad que no atinaba a quitarme la banda. ¿Os lo estáis imaginando? ¡No hagáis eso por favor, qué necesidad!

¡Houston, tenemos un problema! Los que os hacéis la cera, sabéis que hacerlo poco a poco no es una opción en estos casos. Ante mi se abrió un reducido abanico de posibilidades. Miré mi agenda de amigas muy allegadas. Amigas, ¿cuántas me quitaríais cera de aquella zona? Belén, se que tú lo harías, pero París está demasiado lejos. Si habéis pensado en mi marido, él se está enterando de este suceso al mismo tiempo que vosotros. ¿Qué hago? ¿Me lo dejo ahí hasta que recupere fuerzas?

Sí, eso es exactamente lo que hice. El problema fue cuando pegué el tirón después del descanso y la cera en vez de irse con el papel, se quedó en mi piel. Puse en Google, “como quitar cera de tu piel”. Internet es una maravilla en estos casos, opciones tienes todas las que quieras pero, ¿cuál es la más fiable?, eso es otro tema. Os voy a ser sincera aunque os riáis de mi mucho, que ya lo estaréis haciendo. Pensé que el agua caliente era una opción muy buena, idea de peón caminero de nuevo, me quemé la piel. Si os pasa, el aceite es de lo mejorcito, soy de Jaén.

Después de la aventura, por fin me fui a la piscina. Una vez dentro, comencé a nadar, cuando iba por la mitad los brazos volvieron a la carga con la debilidad. Empecé a mirar a mi alrededor por si alguien podía salvarme en el caso de que no pudiera seguir, porque donde estaba, no hacía pie y trataba de llegar al lado donde no cubría. Aunque si lo pienso…, la cortisona me ha puesto unos mofletes tan hermosos que seguro me servirían como flotadores.

Postdata: la crema de culo de los bebés para estos casos en los que se te queda en carne viva la piel, MANO DE SANTO.

7 comentarios sobre “Daños colaterales de la miastenia

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  1. Es increible el buen ánimo que derrochas (acabo de leerme 3 páginas güeb, para tratar de entender lo de la miastenia). Envidia me das, pues teniendo solo un poco de ansiedad, glaucoma y un traumatismo craneal (con siete grapas de acero), a veces me desanimo y me quedo mirándome mis pupitas, cual quejica impenitente.

    Ahora bien, lo de la cera, cada vez que me lo imagino en mis varicosas piernas o en mi saco escrotal, se me eriza el subconsciente.

    De cualquier manera, excelente relato lleno de chispa. Enhorabuena por el blog.

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    1. Hola Alcaudoncillo
      ¡Bienvenido al club! Yo he hecho lo mismo con el glaucoma y el traumatismo, he estado investigando. ¿Cómo te encuentras ahora? A mi me parece muy normal que te desanimes, no es poca cosa lo que te pasa, cambia la vida, ¿verdad? Y creo que esos momentos son humanos, adaptarse y aceptarlo. Todos todos los tenemos.
      He visto que tú también tienes un blog, esta noche me adentraré en ello.

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  2. Aquí la salvavidas!
    Sabes bien que te hubiera convencido de dejarte los 3 pelos, enseñándote los míos o hablando del sufrimiento absurdo que representan. Pero oye, que si hay que tirar, y hacer un curita sana, pues se hace!.

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