Zumo de calabaza

El viernes pasado Miri se encontraba bien y quería salir a dar una vuelta, así a lo loco, como si tuviésemos 36 años. El tema es que yo pensaba que el plan era el sábado así que el viernes me dediqué a hacer vida normal en vez de prepararme para salir, y cuando me llamaron las chicas a las siete ya era tarde para mí.

Habrá quién piense “¿Cuánto tarda esta chica en prepararse?” pues veréis en ducharme, vestirme y maquillarme una hora, pero no estamos hablando de una persona con una energía normal, porque si no esto sería un blog más glamuroso (o algo glamuroso).

Cuando yo era una personita joven y lozana, salía a cualquier hora, en cualquier momento y de cualquier manera. Pero llevo una temporada que salir de casa después de las ocho, incluso a cenar tranquilamente, requiere cierta preparación y eso incluye una siesta.

He odiado toda mi vida las siestas, dormir de día siempre me pareció la perdida de tiempo más grande del mundo. Cuando era pequeña y mis padres se echaban la siesta en el sofá pensaba “¿Pero esta gente qué hace? ¿Por qué no me dan en adopción si no me van a hacer caso?”.

Bueno pues ahora la siesta es mi aliada porque como ya os hemos contado en varias ocasiones, nosotras tenemos una “pila” que va justita. Así que si quiero salir por la noche tengo que dormir antes o mi cerebro se apaga a las 22h. Esto es como el cuento de la Cenicienta, que si no volvía a casa a su hora todo se desvanecía, con la diferencia de que yo ni siquiera soy la princesa, soy mas bien la carroza que se convierte en calabaza, en zumo de calabaza* si el día ha sido intenso.

En unas semanas tengo cita con mi neurólogo, y le preguntaré por todo esto, por la pila y a energía, por si hay algo que pueda hacer o si es más bien cosa de resignarme. De todos modos tengo un plan de acción que pasa por mejorar la rutina del sueño, el ejercicio y no dejar aplatanarme.

Ya os contaré qué me dice, y vosotros ¿Tenéis alguna recomendación para servidora? ¿Cómo os organizáis el día si tenéis un evento?

*Zumo de calabaza: dícese del apagón cerebral, de la bajada del telón, de esa sensación de cuando cae el cierre de una tienda, del físicamente estoy bien pero en off. No es cansancio, no es un gran dolor, si habéis tenido migrañas no es ni dolor, es algo fuerte y contenido pero constante, es un apagón. Es… como si tu cerebro fuese zumo de calabaza.

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