Cansancio, fatiga, debilidad o lo que coño sea

Ayer Paloma y yo nos lanzamos a tener un día trepidante lleno de cosas bonitas, ilusión y nuevos proyectos en mente hacia Creativa 2019. Como siempre en nuestro caso, hubo un pequeño tanteo para saber como estábamos y quien iba a conducir ese día.

Desde que salí del hospital me he encontrado mejor que cuando me ingresaron y el tratamiento me esta permitiendo realizar más actividad. Yo también tengo la necesidad de tantear a mi cuerpo y reconocer hasta donde puedo llegar y si en algún momento puedo volver a… tener una jornada laboral, por ejemplo.

Con todas las ganas nos plantamos allí y recorrimos los puestos buscando aquellas ideas que teníamos en nuestros cerebritos. No teníamos prisa. Pero a la hora y poco de estar allí mi cuerpo empezó a mandarme señales de que aquello no se podía prolongar en el tiempo.

-“Miriam, tienes que parar.” -“No me jodas. Pero si hasta me duche anoche para que hoy no tuvieras ni que hacer ese esfuerzo.” -“Te doy un ratito más para que llegues al coche, pero hoy no va a ser el día en que hagas muchas cosas” -“Espera, que me toca el mestinon. Me lo tomo y así por lo menos llegamos a comer”

¡Mierda de fatiga, cansancio, debilidad o lo que coño sea! Porque, ¿cómo llamamos a lo que nos pasa? No es un simple “estoy fatigado” porque hayamos realizado una serie de actividades que te dejan exhausta, ya sea física o mentalmente. Cansancio…, falta de fuerzas tras realizar una actividad física, intelectual o emocional, pero digamos que a veces esa falta de fuerza viene de la NADA. Debilidad es también definida como la falta de fuerza sin más.

Entonces, ¿con qué definición nos quedamos? Paloma comenzó esta semana con su entrada de Zumo de calabaza y yo he querido continuar con el tema. Ayer a la vuelta, manteníamos una conversación sobre ello tratando de explicar ese estado en el que tu cuerpo y tu mente se transforman y cualquiera de las anteriores definiciones se queda corta para entenderlo.

La miastenia a lo largo de estos años me ha dado momentos de libertad y entiendo la diferencia entre un cansancio “normal” y un cansancio “miasténico”. De hecho, mi familia y mi marido me preguntan siempre “¿Pero cansancio normal o miastenia?” y voy a tratar de explicar la diferencia.

Cuando estas cansado por haber realizado una actividad, el trabajo, no has dormido bien… sientes que vas a rastras, que tienes sueño, no paras de pensar en tu sofá o en tu cama, sientes que los ojillos se te cierran, pero tienes cosas que hacer y continuas, surje un imprevisto y allí que vas hasta que terminas y pillas la cama. Incluso hay épocas del año que son más propensas a que estemos más cansados y necesitemos tomar algo para sobrellevar el día. Más o menos, ¿no?.

En el caso de la miastenia lo que sientes es que en algún momento el cuerpo no va a funcionar, es decir, empiezas a notar como todo tu cuerpo comienza a adormecerse y cualquier movimiento es muy costoso de realizar. Sientes que hasta tu cerebro se adormece, notas que entras en un estado de ausencia de donde te encuentras (por favor, ¿esto os pasa a alguien?). Estas allí, pero creo que el cuerpo y el cerebro empiezan a ahorrar la poca energía que les queda porque saben que no estas en casa y no te puedes derrumbar, o sí, y te pasa y te tienen que ayudar. Notas hasta que vas a perder la voz, es una sensación en la garganta que te advierte con … “si hablas mucho, me vas a perder”. Las manos y los brazos empiezan a temblar cuando quieres hacer algo (¿o esto solo me pasa a mi?). No es que no quieras y no lo intentes, es que simplemente tu cuerpo se para.

Así que las palabras cansancio, fatiga o debilidad se me quedan muy escasas para describir lo que pasamos con la enfermedad. Deberíamos buscar un término que defina nuestro estado porque ayudaría a visibilizar y entender mejor lo que vivimos día a día todos aquellos que tenemos enfermedades “invisibles” y que tanto nos incapacitan.

Es un tema que da para mucho y por eso nos encantaría que compartierais con nosotras como describiríais ese cansancio, fatiga, debilidad o lo que sea. Ya seáis miasténicos, epilépticos o tengáis cualquier otra tarita. No tengáis vergüenza, se trata de compartir cada experiencia y sentirnos acompañados. Cuando mostramos nuestras vivencias y nos abrimos a describir nuestros días, ya sean buenos (porque también los tenemos) o malos, estamos concienciando, ayudando a que la sociedad de hoy empatice y conozca las diferentes condiciones que se pueden dar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: