Luchando contra los elementos

Si como ya os he dicho, cada día es una aventura con esta enfermedad, cuando se suman circunstancias negativas como consecuencia de tu bienestar miasténico… te dan ganas de mandarlo todo a la mierda.

Me explico. Resulta que tu cuerpo te ataca porque en algún punto esta defectuoso, entonces los médicos tratan de destruir a aquellos que te atacan con los tratamientos y pastillas. Hasta aquí, todo correcto.

En el caso de las enfermedades autoinmunes, lo que te ataca es tu sistema inmune, aquellos que deberían protegerte. Primera parte jodida ya. Por tanto, las medicaciones van encaminadas a destruir tus anticuerpos dañinos lo que produce un bienestar en tu enfermedad pero con el resultado de dejarte en pelota picada ante cualquier virus, bacteria…

El otoño-invierno digamos que no es que sea una época tranquila en cuanto a estos seres maravillosos. Viven a sus anchas en cualquier sitio, tienen temperatura ideal para no morir, llegan a todas partes y no ayudamos precisamente a controlarlos.

Así que cada vez que salgo de casa me enfundo una capa y suelto alguna frase en plan super heroína “¡Virus y bacterias del mundo, no podréis conmigo! JA, JA, JA. Acompañado por supuesto de mi inseparable mascarilla y desinfectante de manos, porque si todas las heroínas tienen un vestuario y arma, yo no iba a ser menos.

¿Y por qué sales si puedes pillar algo? Porque estoy hasta el moño de quedarme en casa, unas veces porque mi enfermedad me deja inmovilizada y otras por diferentes circunstancias. Tanto tiempo en casa sentada-tumbada en el mismo sitio da lugar a que me fijo en cosas varias (lo admito, absurdas) que antes pasaban desapercibidas y ahora tienen un papel protagonista en mi vida.

Empiezo a decirle a mi marido que esa pared no esta bien pintada y que hay una telaraña en esa esquina, la habitación necesita un cambio porque no la veo muy cálida, mueve la cama al otro lado, bla bla bla… y como yo no puedo hacerlo, me dedico a contonear el dedo y dar ordenes mientras el me mira con cara de desesperación y termina diciéndome que porque no me enfundo en mi traje y me voy a dar una vuelta, que un poquito de aire no viene mal a nadie.

¡Y lo haces! Sitios públicos, allá voy. Pero existen tres cosas con las que tengo especial cuidado.

Los niños, en esta época, si puedo evitarlos los evito. Llevan los suyos y los de todos sus compañeros y por ellos primero. Me encantan los niños y ver como corren hacía mi para darme un beso con babas menos en esta época. Cuando ves que vienen hacía ti te dan ganas de salir corriendo.

El transporte público, este también se las trae. En el metro de Madrid en hora punta te conviertes en una sardina enlatada, tanto que a veces no necesitas agarrarte a ninguna barra para sujetarte, lo hacen los cuerpos del resto. ¿Por qué cuando estornudamos o tosemos movemos la cabeza hacía el lado? Ya se come el que tienes al lado los virus, y como encima seas bajita parece que tienes la pegatina de contenedor tóxico en la frente. “Depositen aquí sus mierdas”. Otra cosa, la manita tapándote la boca cuando lo haces, ¿qué tal? Aunque pensándolo mejor, cuando te tapas la boca y luego coges la barra del metro con esa mano… En esa barra se podrían recoger muestras de todos los gérmenes que ya existen y seguro que encuentran nuevos.

Y por último, el hospital. Esto es el mayor caldo de cultivo de todas las mierdas que pueden hacerte daño incluso estando bien. Mi neuro siempre que me ha tenido que ingresar me ha querido dar el alta lo antes posible porque te expones a pillar cualquier cosa. Cuando voy, efectivamente no me dejo el traje NUNCA.

Además cuando sales a la calle con una mascarilla y sacas tu desinfectante de manos, a veces muchas veces, he comprobado que la gente puede tener dos reacciones.

Están a tu lado y su mirada se cruza con la tuya. Su cuerpo se contrae y se aparta al mismo tiempo mientras te echa una sonrisa de miedo. En este caso, creen que eres portadora de algún virus mortal y disimuladamente (o eso creen) se van apartando de ti. Para que van a pensar que lo mismo es un simple catarro o que ellos son mas peligrosos para ti que tú para ellos.

En el segundo caso, cuando te miran ves como el gesto de su cara va cambiando y termina siendo de compasión y pena. Creen que tienes alguna enfermedad muy chunga y te vas a morir. Además, si estas en el mismo sitio durante un rato, todo ese tiempo no dejan de mirarte con esa cara tratando de descubrir que te pasa pero ya se esta montando una peli de Almodovar seguro. “Con lo joven que es, que pena”.

Y aún así, os tengo que decir una cosa. He pillado un gripazo de dimensiones épicas. Llevo dos semanas con ello, sin parar de toser. ¿Os acordáis que hemos tenido que retrasar el sorteo y que al final ni siquiera he podido grabarlo con Paloma?

El motivo es mi trancazo (y que se lo pegué a Paloma). De tanto toser después de cinco días, comencé a tener un dolor horrible en el costado y mi doctora de cabecera me derivó al hospital por una posible neumonía. Tras descartarlo, me mandaron de vuelta a casa e hice una visita a mi neurólogo. Este decidió mandarme un inhalador pero aquí sigo después de dos semanas. Tosiendo sin parar, con la espalda y el pecho doloridos de tanta tos, con el moco colgando.

Ya os contaremos esta historia más detenidamente pero, ¿lo peor? Cuando pillo una infección así mi sistema inmune se despierta para tratar de ayudarme. ¿A qué no adivináis que ha pasado con el mio? SI, SI, SI, estáis en lo cierto. Mis anticuerpos han empezado a cortar las señales a mis músculos y empiezo a tener problemas incluso para toser.

Me he convertido en una pescadilla y me estoy mordiendo la cola.

Así que por favor, si estáis malitos y vais a compartir espacios, poneros una mascarilla. Si toses y te tapas con la mano (buen gesto), pero llévate un desinfectante para las manos que cuesta muy poco y no solo proteges a los demás, sino a ti mismo también. Las mascarillas y el desinfectante no son productos caros y es un gesto sencillo que puede ayudar a no propagar más los virus o bacterias.

4 comentarios sobre “Luchando contra los elementos

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  1. Lo tuyo no tiene cura! Se llama positivismo y eso no es un virus, es una virtud!!
    Yo diría mejor que en vez de poner la mano para toses, que se tosa en el brazo. Mis hijos ya tienen ese reflejo y yo lo agradezco!. Su ropa se lava todos los días y así evitamos mocos y saliva en las manos.

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  2. Guapa, adivina quién soy!!! Que arte tienes, me encanta leerte con ese humor que pones en todo, te estoy viendo con una gran sonsira que llega toda tu cara y resplandece y llena de alegria a quien toca. Te echo de menos!!! Un besazo

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