Las primeras dudas surgieron en un río

Como ya sabéis tuve mi primera crisis epiléptica en 2004. El primer año está lleno de incertidumbres, entre otras cosas porque en realidad todavía no estaba diagnosticada como epiléptica. Es decir, muchas veces hemos comentado que a ciertas edades es posible tener una crisis y que no te vuelva a dar en tu vida, y yo estaba en esa franja de edad. Es por eso que aunque te dan unas pautas, una medicación y te hacen un seguimiento todavía no se sabe si tienes la enfermedad.

Así que el primer año tú no sabes realmente qué ha pasado, qué va a pasar y si tu vida va a ser así, ni siquiera sabes qué implica y no te enteras muy bien de nada. Lo único que te queda cristalino es que tienes temporalmente unas limitaciones y que por primera vez en tu vida tienes que cuidarte de manera consciente.

Si el primer año es duro para ti no puedo imaginarme cómo de duro y de incierto es para la gente que nos rodea. Por eso estoy enormemente agradecida a mi grupo de amigos de esa época que, aunque la vida luego nos separó, me cuidaron y se hicieron en cierto modo responsables de mí para que yo pudiese seguir disfrutando de mis 20 años.

Esta es la historia del río, ahora viene lo divertido.


Acababa de llegar el verano y Merche y yo estábamos como locas estudiando para los últimos exámenes. Un día no podíamos más y entonces Pedro se ofreció para ir a buscarnos a la biblioteca y llevarnos con los demás, se habían ido todos a pasar el día en el bosque, al lado de un río al que va la gente a bañarse.

Por aquella época yo tomaba 5 pastillas de Depakine al día, a saber; 2 a las 7am, 1 a las 15pm y la última toma de 2 pastillas a las 23pm.

Cuando llegamos allí fuimos al baño del chiringuito a cambiarnos, momento en el que aproveché para tomarme la pastilla. Pero algo pasó… llamaron a la puerta… era otra amiga, “Pasa”, “Qué biquini más mono” “¿De dónde es?” “Bla bla” y voy a tomarme la pastilla.

La pastilla… un momento… yo siempre llevaba una pastilla de más, y faltaba una ¿Me la había tomado ya? Evidentemente sí. O no… Nah, si no no faltaría. ¿Entonces por qué no recuerdo habérmela tomado?… A ver Pal, céntrate, repasa, has bajado del coche, has entrado aquí, estabas con el blister en la mano, ha llamado Loli… ¿Me he tomado la pastilla? Juraría que no. A ver si sólo me he traído una… pero es raro…

  • P: Chicas
  • L: ¿Qué?
  • P: ¿Me habéis visto tomarme la pastilla?
  • M: No. ¿POR?
  • P: Pues os vais a reír…

Spoiler: no les hizo ni puta gracia.

  • M: ¡¿Cómo puedes no acordarte?!
  • P: Ni idea, nunca me había pasado.
  • L: A ver, calma… tómate media.
  • P: ¿Estás de coña? Esta cosa es pringosa, no se puede partir.
  • M: Pues entera, venga que yo te vea.

A todo esto llaman a la puerta:

  • D: Chicas ¿Estáis bien?
  • M: Sí, es que Pal no recordaba si se había tomado la pastilla o no y ya se ha tomado otra por si…
  • D: ¡¿Estáis locas?! ¡ESCUPE AHORA MISMO!
  • L: A ver David tranquilo, ante la duda es mejor que se tome una a que no se la tome… ¿No?
  • D: Mira Dolores una cosa te voy a decir, SOBREDOSIS.

Y ahí ya cundió el pánico porque en mi grupo éramos todos muy sanos, y de vino sí pero de drogas andábamos muy perdidos. Así que empezamos a debatir, igual en un tono más alto del habitual, y apareció el resto del grupo.

  • Yo digo que vomite ya, que esas cosas van al cerebro muy rápido.
  • Pero a ver y si las echa, ¿De dónde sacamos otra pastilla?
  • Tampoco sabemos si la primera ya está en sangre ¿Hace cuánto que te has tomado la primera?
  • ¡QUE NO SABEMOS SI HAY PRIMERA!
  • Yo he dicho que se tenía que tomar sólo media, que si se le había olvidado entonces con media tirábamos y si era una media de más pues tampoco pasaba nada, pero como nadie me hace caso…
  • Pero cómo va a vomitar… y si se queda a pelo ¡¿Qué pasa?!
  • Mirad yo llamo a una ambulancia que esa gente ha estudiado y sabe más.
  • ¡A VER POR FAVOR QUE YA SOMOS TODOS ADULTOS! Votaciones a favor de que vomite.

Os voy a decir una cosa, no recuerdo si me hicieron vomitar o no, no recuerdo si me hice la tonta en plan “Ay espera, que ya me acuerdo, que no me la había tomado”. Si recuerdo que nos quedamos a pasar la tarde y que yo por si acaso disimuladamente no me bañé, también recuerdo que disimuladamente se bañaron por turnos. Pero sobretodo recuerdo una cosa, y es que al día siguiente alguien me regaló mi primer pastillero.

4 comentarios sobre “Las primeras dudas surgieron en un río

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